Quiero una página web ¿Cuánto me puede costar?

fondo

Tener una web a día de hoy es básico y por ello los diseñadores están buscados. El precio de la maquetación y diseño web depende de varios factores a tener en cuenta

Uno de los puntos principales a la hora de contratar el diseño de tu web, es poner muy claro todo lo que este proyecto pueda necesitar y evitar así que a mitad del trabajo surjan costes imprevistos. Hay que contar con que el trabajo de diseño y montaje de la página web no es una tarea que se lleve a cabo en unos días, ni es algo que pagues y lo obtengas por arte de magia: vas a tener que trabajar mano a mano con el diseñador de tu web. Los proyectos suelen ir y venir entre diseñador y cliente arreglando y perfilando los cambios para obtener el resultado deseado.

Además, hay que tener en cuenta que como cualquier otro servicio profesional lo determina la oferta y demanda de cada uno, aunque haya ciertos ítems que se pueden tener en cuenta.

¿Plantilla o web a medida?


Una de las características a tener en cuenta es si diseñamos la web desde cero o si disponemos de una plantilla base donde poder trabajar; pudiendo ser la primera 3 veces más cara (o más). Por ello, los clientes suelen elegir “plantilla“. Igualmente en el montaje de la web necesitamos una base de conocimientos y se suele cometer el error al calcular cuanto “tiempo + conocimientos” hacen falta para modificarla al gusto. Es común creer que modificar elementos y cambiarlos de lugar o que se adapten a los tamaños que queremos sea tan fácil como cambiar el color de la fuente en un Word.

Para evitar malos entendidos y problemas, hay que conocer qué entra y qué no. Así que hay que tratar de dejarlo todo en claro y no dar nada por sabido.

Dimensiones de la web


No es para nada lo mismo crear una web sencilla “OnePage” que una web corporativa con diferentes idiomas, galería de productos, varios formularios, etc. Por ello, otro criterio a tener en cuenta para poner precio a una web dependerá de las dimensiones de ésta. Puede haber muchas variables como:

  • Cantidad de páginassoporte suport
  • Cantidad de formularios
  • Cantidad de idiomas
  • Programación Backend
  • Complejidad del diseño
  • Cambios de responsividad

Como clientes hemos de plantear con exactitud qué es lo que queremos de nuestra web; como profesionales es nuestro trabajo asesorar al cliente para ajustar al máximo las dimensiones del proyecto con lo que el cliente tiene en mente. Y aquí entra también la ética de cada uno:

Profesional: Debe asesorar sin tratar de añadir cosas de más al cliente. Puede suponer más dinero a corto plazo, pero indudablemente pasará factura a largo plazo.

Cliente: Cuando valore un projecto, deberá valorar conceptos tales como la capacidad de comunicación y las horas que se destianarán a las reuniones y planificación de la web. Si se intenta regatear u ocultar trabajos, que no se contemplen inicialmente, es cuando surgen malos entendidos y trabajos que se tengan que valorar nuevamente.

Número de cambios permitidos


Otro error muy común es pensar que el otro entiende lo que tú estás entendiendo. Así que sin importar si eres cliente o profesional, asegúrate de dejar bien claro desde el principio cuántos cambios se pueden hacer por el precio establecido. Si hay un cambio por página y es un cambio trivial, tendrá un precio muy diferente que si cada dos por tres quieres cambiar cosas que son substanciales y de diseño. Recuerda dejar todo ésto claro desde el principio.

El precio justo


Ya con todo esto explicado, queda claro que no se puede dar un precio definitivo para una web. Al igual que ocurre con una casa que el precio varía en función de la zona donde se encuentra, los pisos que tiene, los metros cuadrados, la luminosidad, las vistas, etc… en una página web también encuentras un gran número de factores que alteran el precio final del producto.